jueves, 6 de octubre de 2011

Visita al médico

(AVISO: las fotos del hospital que están en esta entrada no son mías. Hoy no llevé la cámara conmigo y no pude sacar ninguna. Son de la web del hospital.)

Llevo una semana con el oído derecho taponadísimo. al principio pensaba que era por que mi muela del juicio estaba dando "un empujoncito". Durante dos días ahí estuvo todo el lado derecho de la cara doliendo (por suerte, tenía una buena provisión de ibuprofeno que me ayudó a no andar sufriendo mucho).

Imagináoslo nublado y lloviendo un  poco.

A los dos tres días dejé el ibuprofeno, con la inocente creencia de que la hinchazón/loquesea del oído bajaría en un par de días. Cuando vi que la cosa no parecía mejorar, y que además cuando estaba en sitios ruidosos y tal me dolía (como el oktoberfest de pega que tuvimos en la resi), decidí que me rendía y que iría a visitar a un médico.

Ahí empieza la aventura. Primero fue pasarme por la oficina del médico angloparlante que nos recomendaron en la oficina de relaciones internacionales. Rendirme me llevó dos días de pasarme por allí sin que hubiese nadie. Así que me pasé por la oficina de recepción de Erasmus y muy amablemente llamaron para pedirme cita.

Hoy, a las 12:20 tenía la cita. Me levanté picándome la garganta (empezaba ya bien la cosa) y a lo  largo del día... ¡sorpresa! también me empezó poco a poco a doler las muelas inferiores del lado derecho... va a ser que no es un empujón de las muelas.

En fin, voy a la consulta. Por suerte está prácticamente al lado de la resi. Una doctora de unos cuarenta y tantos me atendió amablemente y... me derivó a un especialista. Me recomendó un otorrinolaringólogo de un hospital cercano. Ah, y me clavó 5 lats (7€) por la visita...

Primero volví a la resi a mirar en el Google Maps, vale, Vidzemes slimnīca...

Un paseillo, vamos

En fin... llegué allí en unos 15 minutos de paseo. No había llegado a ir nunca por esa parte, resulta curioso ver que esta ciudad es  una sorpresa tras otra. Cuando piensas que te estás adentrando en el bosque de las afueras... ¡plam! tres bloques de edificios, y luego bosque otra vez.

El hospital por fuera parecía estar medio en obras. Ya sólo al verlo lo en la distancia lo supe... iba a perderme. Lo pensé en broma, en un principio. Pero lo gracioso fue que me constó hasta encontrar la entrada principal.

No, no tenía las florecitas... sólo a un viejo en pijama fumando.

No hay comentarios:

Publicar un comentario